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25 noviembre 2012 / delnumero2

Buenas prácticas

Des de hace un tiempo oigo hablar sobre “los profesores excelentes, la eficiencia, las buenas prácticas…”, expresiones que pretenden definir cuál es el papel del docente y/o que prácticas son más adecuadas para generar un buen proceso de aprendizaje.

A raíz de esta entrada, sobre un articulo de Elise Tarvainen, volví a reflexionar sobre el tema. ¿Es posible definir a un profesor excelente?, sabemos que en educación no existen recetas ni pociones mágicas, pero, igual que se presenta en el articulo, creo que podemos intentar reunir aquellas acciones, estrategias o elementos, y en definitiva aquellas buenas prácticas que se deben utilizar en el aula para garantizar un buen proceso de aprendizaje.

En la web de EducaMadrid, he encontrado una definición corta y clara de “buenas prácticas”, y cuáles son las principales características planteadas por la UNESCO.

Podemos decir entonces, que una buena práctica es aquella manera de hacer, el conjunto de estrategias y habilidades que facilitan y desarrollan un proceso de enseñanza aprendizaje. Teniendo en cuenta ésto y centrándome en la formación de formadores, o la formación de adultos especializados (campo dónde se centra mi interés personal y parte de mi experiencia profesional) considero que las buenas prácticas deben concretarse en:

  •  Demostrar que en del desarrollo del proceso formativo los aprendizajes son compartidos. La persona formadora ha de mostrarse especialista, pero a la vez ha de tener una actitud receptora y abierta a experiencias y saberes de los participantes que actuan como alumnado, teniendo en cuenta, las trayectorias individuales, como una fuente principal de aprendizaje.
  • Ofrecer documentación, fuentes de información, materiales y bibliografía completa y extensa, de manera que se transmita el conocimiento de forma generosa.
  • Generar espacios de reflexión y participación, encajándolo con la planificación de las actividades y cumplir con los objetivos previamente presentados.
  • Tener en cuenta la atención individualizada y la tutorización. Un seguimiento adecuado favorece la continuidad en la formación.
  • Mantener la misma responsabilidad exigida a el alumnado, mostrar y tener una actitud coherente. Autoexigencia.

Teniendo en cuenta estas premisas, y algunas otras importantes que puede que no esten reflejadas, mi pregunta es: ¿Cómo detectamos un profesor excelente? ¿Cómo sabemos que se cumplen estas maneras de hacer y por lo tanto existe un buen proceso de aprendizaje? ¿Qué indicadores utilizamos para evaluarlos?, ¿Es posible llevar a cabo el proceso de evaluación?. Quizás consiga responderme en otro post…

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